Cómo la reforma laboral de 2012 inspiró una novela.-

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No te voy a engañar, en la planificación del contenido del blog de GMR management, hoy estaba previsto hablar de las novedades introducidas por la reciente «reforma laboral» (y lo entrecomillo, luego te cuento por qué).

Pero después he pensado que, en estos últimos cuatro días, con el día de Fin de año, un festivo y un fin de semana de por medio, he visto tanta información al respecto en la red, que el artículo de hoy no podía ser uno más sobre este tema.

Así que a pocos días de la llegada de los Reyes Magos, quizá mejor os cuento cómo la reforma laboral de 2012 inspiró en mi una Novela, acabamos las fiestas con un poquito de relax y ya si acaso la próxima semana entro en materia sobre los cambios laborales que tenemos para 2022.

Os adelanto que en un par de semanas tenemos previsto desayuno formativo donde entraremos en más detalle sobre la reforma, así que si te interesa asistir ponte en contacto con nosotros y te avisamos.

Venga, entramos en materia….

En 2012, en plena crisis económica derivada del boom inmobiliario, donde los abogados laboralistas nos sumimos en una vorágine de despidos objetivos y expedientes de regulación de empleo (si esos que parece que se inventaron con la pandemia y que ya existían….) el gobierno tuvo a bien aprobar el Real Decreto Ley 3/2012, por sorpresa, sin negociación publicitada en todos los medios como ha ocurrido con la reforma del 2021, y concurriendo los elementos de «urgencia y necesidad».

Se aprobó un viernes, se publicó un sábado, y con entrada en vigor el día siguiente de su publicación en el BOE.

Más o menos como ha ocurrido en este caso, aprobado el 28 de diciembre (día de los inocentes, por cierto), publicado el 30 en el BOE y con entrada en vigor el mismo día de su publicación.

Como podemos comprobar, el gobierno, sea del color que sea, no suele dejarnos mucho margen de maniobra…..

La diferencia entre la situación de 2012 y la de 2021 es que, a pesar de que en ambos casos se ha adoptado la forma de Real Decreto, creo que en 2012 si que concurría esa urgencia y necesidad que llevó a utilizar esta forma jurídica, (dada la situación y falta de consenso político), y en el caso del 2021 las negociaciones llevan más de un año en marcha y las reformas operadas no creo que requieran la utilización de este medio normativo.

En mi opinión, esto puede llevar a la posible interposición de un recurso de inconstitucionalidad y la puesta en peligro de las medidas aprobadas.

Pero no entremos en eso… 

Avancemos…..

Os estaba contando que la reforma laboral de 2012 inspiró una novela.

Esta reforma de 2012 tenía 5 apartados sobre los que trabajaba en la “mejora del mercado laboral” (y también lo entrecomillo):

  • MEDIDAS PARA FAVORECER LA EMPLEABILIDAD DE LOS TRABAJADORES
  • FOMENTO DE LA CONTRATACION INDEFINIDA Y OTRAS MEDIDAS PARA FAVORECER LA CREACION DE EMPLEO
  • FLEXIBILIDAD INTERNA COMO ALTERNATIVA A LA DESTRUCCIÓN DE EMPLEO
  • MEDIDAS PARA FAVORECER LA EFICIENCIA DEL MERCADO DE TRABAJO Y REDUCIR LA DUALIDAD LABORAL
  • MODIFICACIONES DE LA LEY 36/2011 DE LA L. JURISDICCION SOCIAL

Por mi parte, y si atendemos el enunciado de estos apartados, no veo diferencia en los objetivos que ambas normas persiguen conseguir y de ahí lo que te decía la principio al entrecomillar la “reforma laboral” y la “mejora del mercado laboral”, porque lo que es una realidad es que las necesidades básicas laborales no se cubrían, ni se cubren, con el actual texto del Estatuto de los Trabajadores. 

Ello pone de manifiesto que lo que de verdad necesitamos es un Estatuto que se adapte a la realidad social actual.

Que si el esfuerzo realizado estos “casi” dos años en la aprobación de unas medidas que al parecer no cuentan con el beneplácito político de todos los grupos parlamentarios ni todos los interlocutores sociales (a pesar del acuerdo alcanzado), se hubiera utilizado para la redacción de un nuevo Estatuto, quizá podríamos darlo por bien empleado.

Venga, que me vuelvo a desviar del título de hoy…..

Entre las medidas que la reforma de 2012 introdujo y que se encontraban dentro del apartado de “Flexibilidad interna”, se eliminó la, hasta entonces, necesaria “autorización administrativa” para los expedientes de regulación de empleo.

De esta forma se dejaba a la negociación entre empresa y representantes de las personas trabajadoras, las medidas a adoptar en el expediente colectivo. Si la empresa no contaba con representación, los propios trabajadores podían crear una comisión “ad hoc” para negociar el expediente.

Esta reforma fue muy criticada pero no fue derogada. 

A lo largo de la pandemia, y los múltiples decretos que se han dictado a lo largo de un año y medio se recuperó el control por terceros de las medidas a adoptar en los expedientes de regulación temporal de empleo (los conocidos ERTES), siendo los sindicatos más representativos del sector los que debían negociar con la empresa ante la ausencia de representación legal de las personas trabajadoras. Fueron medidas temporales.

La reforma de 2021 ha modificado también la regulación de los expedientes, dentro de las medidas de flexibilidad interna previstas en el Real Decreto Ley de 28 de diciembre, sin embargo no ha vuelto a recuperar el control administrativo y mantiene la existencia de la comisión adhoc.

Bien, pues dicho todo lo anterior, te contaré como la reforma laboral del 2012 inspiró en mi una novela, que fue publicaba en mayo de 2014.

En aquel momento, la eliminación de la autorización administrativa fue un cambio muy importante en la tramitación de los expedientes colectivos, y estaba en proceso de instrucción el caso del “Fondo de Reptiles” en Andalucía, más conocido por el escándalo de los ERE.

Soy aficionada al Thriller jurídico y todas las novelas que había leído de esta temática (y no oculto que mi escritor favorito del género es John Grisham), estaban ambientadas en ubicaciones americanas, y en caso de ser españolas el sector predominante siempre ha sido el penal. Es cierto que tiene más juego, puesto que la gran multitud de delitos que se pueden cometer pueden dar lugar a muchas historias de narcotráfico, asesinato, estafa…. y un largo etc…

Así que pensé… ¿por qué no escribir la historia que a mi me apetecería leer en este momento?. 

En 2013 empezábamos a cambiar el ciclo de actividad en el despacho. Habían sido cinco años muy intensos derivados de la crisis inmobiliaria que había provocado la mayor destrucción de empleo que yo he conocido en mi trayectoria profesional (y ya van 22 años en la actualidad…), así que en verano de ese año (2013) empezó la creación de una historia que finalizó con la publicación de mi novela “Vanitas Vanitatum”.

Ambientada en el mundo laboral, y que tiene como origen la eliminación de la autorización administrativa en los expedientes de regulación de empleo.

Por supuesto no faltará la corrupción política, sindical y empresarial….

Pero sobre todo quería hablar de vanidad…

Creé mi perfil en twitter en 2011 y no le daba mucho movimiento. En 2013 el auge de los perfiles jurídicos en esa red social creó lazos profesionales, y algunas de las personas que conocí en aquel momento puedo decir que hoy son amigos.

Hoy twitter no es lo que era…

Ya me vuelvo a ir por las ramas….

A lo que iba, porque quería hablar de vanidad…. 

No lo digo yo, sino que lo comparten reputados profesionales de la medicina, psicología, e incluso de marca personal: la redes sociales alimentan el ego, y si se utilizan únicamente con esta finalidad pueden hacerte perder tus valores.

En ese contexto, creé el personaje de Fermín, abogado generalista que nunca ha sido valorado, que es utilizado por una asociación empresarial y un político sin escrúpulos para los fines fraudulentos que persigue la trama de la novela. 

Un abogado que no ha sido reconocido por terceros, a pesar de ser buena persona, concienzudo y trabajador que se presta al juego únicamente por vanidad.

Y ahí es donde quería llegar con la historia, en como la vanidad pueden hacer tambalear nuestros principios éticos y que seamos capaces de tomar decisiones que de otro modo no tomaríamos.

Con todo esto, y con la gestión de despachos profesionales como elemento fundamental para detectar el fraude, monté una historia inspirada por la reforma laboral de 2012.

Te adelanto que esta reforma de 2021 no va a ser novelada, porque creo que el contexto social y político es diferente, así como también mis circunstancias también lo son, pero no quería dejar de compartir contigo como situaciones que pueden ser de lo más aburridas, como un cambio normativo, pueden hacer volar la imaginación de profesionales como yo.

De la nueva “reforma laboral” (que entrecomillo de nuevo), mejor hablamos después de las fiestas.

¡Feliz semana a todos!

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